
¿Sabes que cuando un aviamiento está en marcha, la misma atmósfera de la comunidad parece cargada con la presencia de Dios?
Oswald J. Smith
Existe un gran número de pastores, obreros cristianos, e iglesias, que no desean un avivamiento. Tienen miedo de lo que pueda suceder. Tienen miedo del fanatismo. Aborrecen interrupciones.
Prefieren un servicio eclesiástico normal con cada asunto cuidadosamente mecanografiado, de forma que el culto vaya continuo desde el principio al final de una manera dignificada y terminar a la hora en punto.
Saben que el avivamiento irrumpirá en su orden de culto. Han leído lo suficiente acerca de avivamientos como para saber que cuando el avivamiento se desencadena Dios irrumpe en la escena y que cuando Dios se halla presente hay siempre interrupciones.
Los Hechos de los Apóstoles es un libro de interrupciones. Había bullicios y conmociones de continuo de un tipo u otro. No había nada que pareciera ir conforme a lo que se había pensado.
Tanto Pedro como Pablo y, en cuanto a esto, también Felipe, experimentaron tales comuniones, interrupciones, milagros, que apenas sabían qué esperar a continuación. En un avivamiento van a haber interrupciones.
Ahora bien, El avivamiento es ante todo para el pueblo de Dios. No es para los que no son salvos, pero nunca ha habido un verdadero avivamiento sin que los no salvos son llevados a los pies de Cristo. Pero el avivamiento tiene que ser ante todo con la iglesia y con el propio pueblo de Dios. No se puede avivar un fuego una vez que éste se ha apagado.
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